Larraona 2011-2012

El sistema educativo en el que estudié estaba roto y los profesores no se enteraban de nada.
Me parece bastante impresionante que las observaciones y notas de primaria (3º y 4º, las que he podido encontrar) no reflejan para nada bien la realidad del momento ni del futuro. Dan igual. Un sobresaliente o un suficiente no significan nada.
Según mis notas de primaria se me daba muy bien la música y el euskera. Pues bueno, la realidad es que no. A día de hoy no sé mucho de ninguno y creo que entonces tampoco. Tengo un claro recuerdo de suspender el examen de euskera (porque no estudiaba) y que la profesora repasase el temario un par de clases conmigo, me repitiese el examen (no a modo de recuperación) y aprobar. Igual esa mujer confiaba mucho en mí y creía que sabía más de lo que reflejaba en el papel; pero lo que es seguro es que no aprendí nada. En cuanto a música, no sé cómo aprobé tanto. Para mi es un mundo ajeno y místico que no acabo de entender. No usa palabras normales ni números. Es un lenguaje nuevo que no quedó registrado en mi cabeza, pero por alguna razón llegué a sacar buenas notas.
De la misma manera, pero al revés, las mates se me daban pasable. Ahora doy yo clases de mates a otras personas.
Ahora, hay dos temas más importantes: que me integrase bien y que hiciera las tareas a tiempo. Dos grandes mentiras. Para empezar, siempre hacía la tarea la noche de antes de entregarla y si no la había hecho, sabía cómo disimularlo. No entiendo porqué el trimestre con más incidencias en la entrega de la tarea es en el que se me valora con un 'muy bien'. No me esforzaba ni estudiaba porque no estaba motivada. Sólo hace unos años empecé a llevar las cosas al día. Se supone que he sido buena estudiante porque sacaba buenas notas. La verdad es que no, sólo soy lista y tengo suerte.
Pero dejando esto a un lado, entrando en lo más importante ¿Cómo puede ser que digan que me integrase bien si no tenía amigos? Lo pasaba fatal y se reían de mí todos los días. Pero a los ojos del profesorado yo me integraba normal y no había nada de lo que preocuparse. Nada que hacer. Ni preguntar, ni intervenir, ni cambiar. Si todo está bien, hay que dejar que siga así. Y así es cómo estuve sin amigos hasta que porfín hubo cambios seis años después.
La conclusión es que el colegio es una preparación para la vida adulta. Se valora que atiendas, que rindas, que dé la impresión de que las cosas van bien y que te quedes quieta en tu sitio. Es una ilusión de aprendizaje que algo te enseña porque suponen 13 años de tu vida como mínimo, pero que resulta deficiente si habalmos de desarrollo personal y grupal. Espero que alguien le diga a los niños que no es importante y hay vida más allá.